Reseña histórica
El nacimiento del cementerio de Ciriego tiene su origen en la promulgación de la Real Cédula de Carlos III el 3 de abril de 1787, relativa a la edificación de los campos santos extramuros de las ciudades. Sin embargo, como ocurrió en el caso de Santander, su ejecución se demoró en el tiempo.
Hasta 1820, las inhumaciones en nuestra ciudad se habían realizado, fundamentalmente, en la Catedral y en el convento de San Francisco. No obstante, el crecimiento de la población, las medidas higiénicas- sanitarias impulsadas a través de la Real Cédula llevaron a la construcción del ya desaparecido cementerio de San Fernando, situado en las Calzadas Altas (actual calle Alta). Este camposanto permaneció en uso hasta las primeras décadas del siglo XX.
El cementerio Municipal de Ciriego fue proyectado por Casimiro Pérez de la Riva en 1881, convirtiéndose en uno de sus proyectos más importantes.
En 1882 redacta la: “Memoria referente a la construcción de un Nuevo Cementerio en la ciudad de Santander”. Esta memoria recoge descripciones de cada uno de los espacios que conformaban la necrópolis.
Ciriego fue inaugurado el 3 de septiembre de 1885.
Organización interna
Casimiro optó por una planta cruciforme en la disposición general del cementerio porque, siguiendo con lo escrito en su memoria, lo consideraba el emblema de la redención cristiana. Además de prestarse muy bien a la distribución de los diversos ámbitos que componían el cementerio y preparar el lugar para futuras ampliaciones mediante la prolongación de sus brazos.
La necrópolis en la actualidad conserva, de manera intrínseca, la planta de cruz en su parte central y mantiene la organizando del espacio funerario con entramado de calles y entrecalles que forman diversas manzanas, en cuyo interior se delimita el terreno de cada propietario.
De nueva construcción es el horno crematorio, proyectado por Emilio Diego Ruisánchez y levantado en 1998. Aunque ya contemplado en el proyecto primigenio de Ciriego. Pérez de la Riva planteó la cuestión de la incineración de cadáveres: “Los progresos de la higiene señalan como indispensable la incineración de los cuerpos, por lo menos en las grandes poblaciones, demostrando que reúne á (sic) la vez todas las condiciones reclamadas por la moral y la religión, por la higiene y economía”.
Valorar y conservar
En Ciriego existe una serie de mausoleos y panteones pertenecientes a familias santanderinas de magnífica factura y algunos diseñados por arquitectos de prestigio. La mayoría presentan un estado de conservación satisfactorio, pero por contra existen otros, de indudable valor, que están prácticamente abandonados.
La necrópolis santanderina comenzó a trabajar en el estudio de Ciriego hace cerca de dos décadas. En 2005, coincidiendo con el 250 aniversario de la concesión del título de la ciudad a Santander, la profesora de Historia el Arte de la Universidad de Oviedo Carmen Bermejo Lorenzo publica un estudio histórico artístico de las necrópolis santanderinas. En dicho libro se realizaba un análisis artístico, así como también, una reconstrucción de las manifestaciones culturales en torno a la muerte.
En 2007, a partir de un proyecto de investigación firmado en convenio con la empresa Cementerio Jardín de Cantabria S.A. se iniciaron los trabajos de un plan director coordinado por la propia Carmen Bermejo. La estrategia de actuación fue el inventario de todos los bienes custodiados en el recinto, el diseño de una ficha catálogo, la definición de las categorías de protección de los bienes y del ámbito histórico y la regulación de la protección del patrimonio existente y de las nuevas edificaciones. El principal objetivo era conocer e identificar toda la obra artística que contenía Ciriego.
Así como también preservar y conservar su patrimonio histórico artístico con el fin de que el cementerio pudiera admirarse como un lugar de interés en cuanto a la arquitectura y escultura se refiere, y la riqueza patrimonial que aglutina. Estos trabajos han sido fundamentales a la hora de desarrollar todos los compromisos de divulgación que llevamos realizando estos últimos años.
Si te aproximas a Ciriego con la intención de contemplar su arte debes detenerte en algunos panteones sobresalientes como los de Arechavala, Cué, Cué Fernández, Fernández Bravo, Pardo de Santayana, Hedilla, García Quintanilla, González Torre, Haro, Junco, Marín García, Martínez de las Heras, Meana, Víctimas del Machichaco, Prieto Lavín…