Dispuesto sobre una pequeña peana, esta figura destaca en el cementerio de Ciriego ya que no existen muchas esculturas exentas, así como de tanta calidad como ésta. Se trata de la representación antropomórfica de un ángel pleurante de grandes dimensiones, que presenta las alas desplegadas, rostro alzado al cielo, cabello largo, manos entrelazadas en actitud orante y una larga túnica que cubre todo el cuerpo, excepto los pies descalzos.
Esta figura formaba parte del proyecto original de Casalís, por tanto es probable que fuese hecha por una de las marmolerías santanderinas, reiterando el papel de dichas empresas en la difusión de modelos angelicales en Ciriego. Esos modelos provienen de los distintos catálogos funerarios europeos difundidos ya desde el siglo XIX en los cementerios italianos de Génova y Milán. Los ángeles son los protagonistas de la iconografía funeraria del cementerio contemporáneo al actuar como los intermediarios entre dos mundos.
El autor, Valentín Ramón Lavín Casalís (1863-1939), fue arquitecto municipal de Santander, su ciudad natal. Fue el encargado de realizar numerosos trabajos existentes en el cementerio de Ciriego, ya que las familias eran proclives a encargar la construcción de sus panteones a los arquitectos que también proyectaban sus casas. Entre las obras que hizo Casalís se encuentran: el monumento a las víctimas del Cabo Machichaco, el Parque de Bomberos Municipal, el Hotel Roma o la torre de la Iglesia de los PP. Jesuitas.