El edificio, que en la actualidad preside Ciriego, destinado a capilla es una construcción de la década de los años 60 del siglo pasado sustituyendo el proyecto original de Casimiro Pérez de la Riva, que no pudo soportar el paso de los años. Se ubica en el ante-cementerio, así denominado en la memoria del mencionado arquitecto. Es un edificio de planta central con los flancos este y oeste destinados a panteón de Personalidades Ilustres.
La fachada sur alberga la única ornamentación: un gran conjunto escultórico en alto relieve y una cruz lateral. En cuanto a los aspectos constructivos se programó el uso de zapatas, pilares y jácenas en hormigón armado Así como también suelos cerámicos y pavimento de piedra caliza, con cierre de las fachadas en fábrica de ladrillo. En el resto del conjunto, zócalo, se aplicó mampostería concentrada trasdosado con hormigón en masa; cantería de Carranza y Escobedo; carpintería metálica en forma de cubierta; ventanales cerrados con vidrio artístico; peldaños de piedra caliza; cubierta de filamento sobre armaduras metálicas y una pintura plástica en las fachadas. La cubierta de fibrocemento no resultaba bien con la Rocalla corriente, por eso se solicitó a fábrica que fuese pigmentada para ofrecer un mejor aspecto. Parte de estas propuestas se fueron modificando para, finalmente, crear un obra que ofreciese una imagen de «modernidad» pero sin opulencia. Ejemplo de ello el suelo de mármol que inicialmente se había elegido fue descartado por baldosa de terrazo. La decoración del Presbiterio no tenía prevista ninguna riqueza, salvo los elementos necesarios para la liturgia en un camposanto, al tiempo que se modificaba la iluminación proyectada aumentando el tamaño en los vanos y dotándoles de doble vidriera que ocultaba la armadura metálica y en la que aparece representada la muerte y resurrección de Cristo.