Escultura marmórea que representa a un ángel. La obra responde a un modelo iconográfico de considerable éxito en el cementerio contemporáneo y que podemos observar en más de una necrópolis no sólo española sino también europea y americana. Son creaciones de autor que con el tiempo, y sobre todo por su demanda, pasarán a los catálogos de piezas ofertadas por las marmolerías y comercios especializados, que son los que logran difundir la imagen, aunque normalmente de una calidad inferior.
La presente obra tiene una ejecución cuidada a pesar de su origen serial y destaca en el cementerio de Ciriego ya que aquí no proliferan esta figuras angélicas, a diferencia de los recintos mediterráneos. La sencillez es la característica de aquellos enterramientos que, aun creándose con economía de medios, consiguen obras de mayor estabilidad y durabilidad que los hasta entonces habituales enterramientos en suelo presididos por una cruz metálica.