En esta tumba de suelo yace el contralmirante D. Francisco Pérez Machado. Lo curioso de su sepultura es la ornamentación que preside el conjunto, ya que se colocó una columna esculpida con una cruz latina; el capitel está decorado con motivos florales, una corona de laurel y una rosa de los vientos al interior, en clara alusión a la profesión del fallecido.
En el cementerio de Ciriego no abundan las obras ornamentadas con motivos que aludan a los intereses personales de los difuntos. Este hecho resulta llamativo si se considera que uno de los principales referentes del arte funerario español de la época fue la producción italiana, en la que estos elementos son frecuentes y están cargados de sentimiento. De igual forma, es cierto que en el norte de España las referencias a la personalidad del finado son escasas, y cuando aparecen suelen resolverse con sobriedad. En este caso, la alusión simbólica a la profesión también tiene un cierto sentido funerario: la columna de corto fuste alude a la vida truncada, mientras que la corona de laurel representa la victoria sobre la muerte, y la rosa de los vientos simboliza el viaje hacia el Más Allá.