Relieve que representa la cabeza de Cristo doliente en el Calvario. Con traza esquemática el autor ha decidido representar únicamente la cabeza como símbolo de expresión del dolor. Ésta se muestra inclinada, quizás para enfatizar más el padecimiento. Tal y como es característico en la obra religiosa del escultor Jesús Otero, se muestra un Cristo humanizado, tratando de evitar su representación como ser superior para mostrar el dolor del hombre que sufre. Jesús Otero muestra en esta obra una de las características de casi toda su producción como es la factura de la obra en una pieza, permaneciendo la piedra con su color natural al cual se suma la pátina de tiempo que otorga un dorado cálido. De este modo para el escultor “no existe color”, dice Alberto Sánchez, “sino las calidades de la materia”, potenciando las texturas que deja sobre la superficie y la acción intemperie. Asimismo, tal y como comenta Luis Alberto Salcines, la obra de Jesús Otero puede «simplificarse» en tres
grandes temas o apartados: bustos, animales y temática religiosa, en la que tratará principalmente la imagen de Cristo.